Necesitamos mejores políticas de cuidados. Pero ¿por dónde empezamos?
Las políticas de cuidados que sí funcionan –ya sean fruto de la labor legislativa o surjan a nivel local– son las que se diseñan a partir de las experiencias de quienes prestan y reciben cuidados.
“Durante mucho tiempo, el cuidado se consideraba una responsabilidad individual”, afirma Carolina Lizama. “Sin embargo, hoy en día sabemos que es esencial para el bienestar de la sociedad”.
Durante más de dos decenios, Lizama ha vivido a diario las realidades del trabajo de cuidados con sus dos hijos, ambos diagnosticados con un trastorno del espectro autista, así como con familiares que padecen enfermedades crónicas. En su país natal, Chile, también es una destacada defensora de los derechos de las personas cuidadoras.
En 2023, cuando Chile puso en marcha los diálogos “Hablemos de Cuidados”, Lizama fue una de las 12 000 personas –proveedoras y receptoras de cuidados, sociedad civil, representantes del mundo académico y del sector privado— que contribuyeron al proceso de consulta pública que dio lugar a la primera política nacional de cuidados de la historia del país.
La experiencia de Chile demuestra que una política de cuidados eficaz puede ser inclusiva, basarse en datos empíricos y responder a las realidades de las personas. Lo mismo puede decirse de los esfuerzos pioneros de Kenya por subsanar las carencias de cuidados mediante datos tomados del mundo real, así como de las inversiones de Nigeria en la economía del cuidado para el bienestar de las y los niños y el empoderamiento económico de las mujeres.
Entonces, ¿qué son las políticas de cuidados, cómo y dónde se elaboran, y por qué es importante quién las diseña? Descubre más en los ejemplos –y la labor de ONU Mujeres– que se presentan a continuación.
Cada experiencia, cada historia y cada voz cuentan. Animo a las mujeres a que crean en su capacidad para organizarse, participar e impulsar el cambio. Las transformaciones más significativas suelen comenzar cuando decidimos compartir nuestras experiencias y convertirlas en una acción colectiva.
¿Qué son las políticas de cuidados?
Las políticas de cuidados son políticas públicas, desde el ámbito local hasta el nacional, que determinan la manera en que se reconoce, se presta, se apoya y se reparte el trabajo de cuidados en toda la sociedad.
Las políticas son solo uno de los pilares de un sistema de cuidados; es decir, la forma en que las sociedades organizan el trabajo de cuidados mediante políticas, leyes, presupuestos, servicios e infraestructuras que contribuyen a garantizar que las personas puedan prestar y recibir cuidados.
ONU Mujeres promueve políticas de cuidados que se basan en el marco de las 6R:
- Reconocer los cuidados como los cimientos de las sociedades prósperas e igualitarias en materia de género.
- Reducir las tareas domésticas de cuidados no remuneradas que exigen gran cantidad de energía mediante infraestructuras y tecnología.
- Redistribuir las responsabilidades de manera más equitativa entre las mujeres y los hombres, los hogares y el Estado, las familias, las comunidades y las empresas.
- Recompensar a los millones de personas dedicadas a la prestación de cuidados con un salario justo, protección social y condiciones de trabajo decentes.
- Representar a quienes trabajan en los cuidados en la formulación de políticas, las organizaciones y los espacios en los que se toman decisiones que afectan a sus vidas.
- Recursos de fondos públicos para los sistemas de cuidados, a fin de generar políticas, servicios, infraestructuras, normas y capacitación.
Al considerar el trabajo de cuidados como un bien público y no únicamente como una responsabilidad privada, los sistemas de cuidados –y las políticas en las que se sustentan– marcan una diferencia real en la vida de las personas. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres y niñas, que asumen la mayor parte de las responsabilidades de cuidado, tanto remuneradas como no remuneradas.
¿Cómo se elaboran las políticas de cuidados y quién está a cargo?
Las políticas de cuidados no siguen una única trayectoria de desarrollo y, en muchos lugares, continúan evolucionando, con la colaboración entre Gobiernos y personas cuidadoras, receptoras de cuidados, el sector privado, las organizaciones de la sociedad civil y los asociados comunitarios.
La creación de un sistema de cuidados o la elaboración de una nueva política suele tomar años. Requiere datos, diálogo, coordinación y un compromiso constante.
Un sistema de cuidados robusto es la base para la adopción de soluciones prácticas que fortalecen a las familias, amplían las oportunidades para las mujeres y contribuyen a crear economías y comunidades más resilientes.
De las más de 12 000 personas que participan en los diálogos públicos de Chile:
La política de cuidados en Chile: de la perspectiva de una cuidadora a la firma del presidente
En Chile, ONU Mujeres colaboró con el Gobierno para apoyar el diseño, la puesta en marcha y la documentación del proceso de consulta pública. Estas consultas, a su vez, sirvieron de base para el primer Plan Nacional de Apoyos y Cuidados de Chile y la primera Política Nacional de Apoyos y Cuidados (2025-2030).
A principios de 2026, el presidente chileno promulgó la histórica ley Chile Cuida, que establece el derecho a cuidar de los demás, el derecho a recibir cuidados y el derecho al autocuidado.
La ley sienta las bases del nuevo Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados de Chile, que incluye una red de ámbito nacional (también denominada Chile Cuida) que ya está conectando instituciones, programas y servicios para prestar apoyo a 70 000 personas que necesitan ayuda en sus actividades cotidianas, así como a quienes cuidan de ellas. En la actualidad, la red “Chile Cuida” cuenta con más de 216 000 personas cuidadoras registradas.
“Estos espacios [de consulta pública] son increíblemente valiosos porque garantizan que las políticas se basen en las experiencias que vivimos quienes prestamos cuidados a diario”. – Carolina Lizama
La política de cuidados en Nigeria: una política a nivel estatal basada en datos de los hogares y en una alianza mundial
En el estado de Cross River, Nigeria, las encuestas sobre el uso del tiempo y un grupo de trabajo técnico impulsado por el Gobierno –con el apoyo de ONU Mujeres– están contribuyendo de forma activa a la elaboración de la primera políticra de cuidados a nivel estatal del país.
Las encuestas sobre el uso del tiempo, realizadas en 2024, evaluaron la forma en que las personas distribuyen su tiempo entre el trabajo remunerado y no remunerado, el cuidado personal y el ocio. Con la participación de 3 600 hogares, los resultados fueron contundentes: las mujeres dedican cinco veces más horas que los hombres al trabajo de cuidados no remunerado todos los días.
La encuesta de hogares demostró la importancia de que el trabajo de cuidados sea visible, valorado y respaldado, y dejó claro que invertir en la economía de los cuidados no solo es beneficioso para el bienestar de las y los niños, sino también para el empoderamiento económico de las mujeres y el desarrollo de la comunidad.
Quienes defienden una atención inclusiva –como la artista y educadora Hannah Bassey-Duke, que forma parte del grupo de trabajo técnico–, han sentido que en el proceso de elaboración de las políticas estatales, las voces de las personas cuidadoras y de las familias se han escuchado por primera vez.
El trabajo de Bassey-Duke con niños y niñas con discapacidad le ayudó a comprender las abrumadoras responsabilidades que recaen sobre las madres. Muchas se vieron obligadas a dejar sus empleos o sus negocios debido a la escasez de servicios de cuidados asequibles y de profesionales con la cualificación adecuada.
“Todos los días veo a madres agotadas, aisladas, que asumen responsabilidades de cuidados no remuneradas con escaso reconocimiento”, explica Bassey-Duke.
Para mí, la política de cuidados va más allá de la legislación. Se trata de ofrecer a las mujeres la oportunidad de trabajar sin tener que renunciar a los cuidados que necesitan sus hijas e hijos.
Las personas responsables de la formulación de políticas a nivel estatal no solo están recopilando datos de los hogares, sino que también se inspiran en las partes interesadas de todo el mundo. El estado de Cross River se convirtió en la primera entidad gubernamental de África Occidental y Central en adherirse a la Alianza Global por los Cuidados, puesta en marcha por el Instituto Nacional de las Mujeres de México y ONU Mujeres. La Alianza cuenta con más de 350 miembros: Gobiernos, asociados del sector privado y organizaciones académicas, de la sociedad civil e internacionales.
La política de cuidados en Kenya: cómo los datos están ayudando a subsanar las carencias en materia de infraestructura
Kenya presentó recientemente su primera Política Nacional de Cuidados tras una serie de diálogos públicos y a la luz de los nuevos datos disponibles, entre los que se incluye una encuesta sobre el uso del tiempo realizada con el apoyo de ONU Mujeres.
El Gobierno también invirtió en una evaluación nacional de las necesidades de cuidados que puso de manifiesto graves deficiencias en los servicios y las infraestructuras; deficiencias que, una vez subsanadas, mejorarán directamente la vida cotidiana de las mujeres y las familias y crearán puestos de trabajo.
Una de esas carencias en materia de infraestructuras es el acceso al agua potable. Los hogares podían dedicar horas a recolectar agua para beber, cocinar y realizar las tareas cotidianas de limpieza, una responsabilidad que recae de forma abrumadora en las mujeres y niñas. Como parte de su programa de cuidados, el gobierno del condado de Laikipia ha distribuido más de 50 000 depósitos de agua para reducir de forma significativa el tiempo y el esfuerzo necesarios para realizar esta tarea.
En el condado de West Pokot se está subsanando una carencia en los servicios de cuidado infantil con la construcción de una nueva guardería en el mercado de Bendera. La falta de opciones de cuidado infantil ya no supondrá un obstáculo para las y los vendedores del mercado.
La incidencia de la Política Nacional de Cuidados –elaborada con el apoyo directo de ONU Mujeres– ya se está dejando notar en estas soluciones locales sencillas pero innovadoras.
¿Por qué sí importa quién elabora las políticas de cuidados?
No existe un enfoque universalmente válido para elaborar y poner en marcha políticas de cuidados. Cada Gobierno sigue su propio camino, marcado por su historia, sus prioridades y las personas que impulsan el cambio.
Cada día, millones de mujeres trabajan sin descanso para mantener a sus familias y comunidades. Se encargan de las tareas del hogar, consiguen alimentos, agua y combustible, cuidan de las y los niños y de sus familiares, y ofrecen apoyo emocional. Este trabajo no remunerado se traduce en menos tiempo para formarse, obtener ingresos o incluso participar en la vida pública y disfrutar del ocio.
La elaboración de políticas que tengan en cuenta sus experiencias –mediante encuestas sobre el uso del tiempo, evaluaciones de las necesidades, diálogos públicos y la utilización del marco de las 6R– permite crear sistemas de cuidados eficaces e inclusivos.
El trabajo de cuidados mantiene el mundo en funcionamiento
Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, el trabajo de cuidados (remunerado y no remunerado) da forma a nuestras vidas, nuestras economías y nuestras comunidades. Sin el trabajo de cuidados, las sociedades sencillamente se detendrían por completo.