Talento chileno con alcance mundial
Aunque Sortile desarrolla sus actividades entre Chile y Estados Unidos, sus raíces nacionales son un elemento central de su identidad. Para Agustina, innovar en torno a los residuos textiles tiene un vínculo directo con la realidad del país, especialmente con la magnitud de la industria de la ropa de segunda mano y con la acumulación de desechos en el desierto de Atacama.
“Soy chilena y me siento orgullosa de serlo. Mis ganas de innovar conectan con esa fuerza de resolver problemas, arriesgarse y generar un impacto positivo. Ser mujer chilena tiene un vínculo muy profundo con la industria en la que estoy trabajando, y desarrollar tecnología para responder a este desafío me hace feliz”, señala.
Sortile compite actualmente con empresas de países reconocidos por su desarrollo tecnológico, como Alemania, Inglaterra y Suecia. Para su cofundadora, la experiencia demuestra que Chile cuenta con las capacidades necesarias para aportar soluciones competitivas a los grandes desafíos globales.
Abrir caminos para que otras también se atrevan
Además del impacto ambiental de Sortile, Agustina espera que su experiencia contribuya a ampliar los referentes disponibles para niñas y mujeres interesadas en la ciencia, la tecnología, la innovación y el emprendimiento.
“Somos dos mujeres que nos lanzamos a crear esta empresa. Quizás mañana una niña u otra mujer conozca nuestra historia y piense: ‘Se puede, puedo pensar en grande y poner mis capacidades al servicio de problemas enormes’”, reflexiona.
Esa posibilidad de transformar una problemática global y, al mismo tiempo, inspirar a otras personas es lo que le da sentido a su trabajo.
“Me apasiona buscar una solución a la problemática de los desechos textiles y saber que puede generar un impacto positivo en la sociedad. También me entusiasma pensar que nuestra experiencia puede convertirse en un ejemplo para que otras personas se atrevan a resolver los grandes desafíos de nuestro tiempo”, concluye.